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Si bien la pandemia ha arrasado con todo, es evidente que sobre todo la actividad empresarial se ha visto muy afectada. Las cifras son muy desalentadoras, el desempleo ha crecido de un “estable” 4 % a una cifra mayor al 10 %. Pese a que el Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC) todavía no confirma en su totalidad estas estadísticas,

se habla de una tasa oficial de desemplo del 13 %. En todo caso, la cifra de desocupación debe ser muy alta porque alta es también la desafiliación a la Seguridad Social. Un total de 320 mil trabajadores han tenido que desafiliarse  al IESS porque a las empresas no les quedó más que recortar personal.

Si pensamos en una población económicamente activa de aproximadamente ocho millones de personas, el 13.3 % de desempleados se traduce en un poco más de un millón de desocupados, más del triple de lo que se venía observando. Otra cifra desagradable es la tasa de ocupación plena (trabajadores formales) que pasó del 38.8 % antes de la pandemia al 16.75 %, es decir, casi un millón ochocientos mil personas pasaron al desempleo y al subempleo: el desempleo subió del 3.8 al 13.3 % y el subempleo del 17.8 al 34.5 %.

Las cifras no son nada buenas pero tenemos que mirar hacia adelante y pensar qué hacer para recuperar una economía herida de muerte.

Además de la pandemia sanitaria, estamos a las puertas de una pandemia política: las elecciones. Se empieza a estructurar el “circo político” y todos tenemos que decidir por quién votar. Es en este momento en el que aparece la disyuntiva de arriesgar e invertir ahora o ver qué pasa con las elecciones, y si el candidato ganador generará la suficiente confianza para recuperar el aparato productivo privado.

¿Es el momento de tomar una decisión comercial y empezar un negocio? ¿Debo contratar personal para mi empresa? Estas son preguntas que todos los empresarios se hacen. Es evidente que la economía tiene que reactivarse y quienes están llamados a hacerlo son los empresarios privados. La inversión tiene que retornar, no podemos esperar algún milagro.

Pero parece que algo mejor vendrá: se ha logrado una importante renegociación de la deuda externa ecuatoriana, se trata de USD 17 mil millones que no habrá que pagar enseguida y que aliviarán en algo a la escuálida economía ecuatoriana. Por otro lado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) nos está dando una mano mediante la aprobación de un acuerdo por USD 6.500 millones que entrarán a nuestro país: USD 4.000 este año y USD2.500 el próximo. Esta es una buena noticia porque mejorará la liquidez de la banca privada y se dispondrá de más fondos para créditos destinados a la inversión.

Creo que los empresarios tienen que ir más allá de la coyuntura electoral y pensar en el mediano y largo plazo. Es el momento de “dar la espalda” a la realidad política y crear nuevos negocios o ampliar los ya existentes. La política ecuatoriana ha sido desgastante y ha afectado a la vida económica, es hora de dejarla a un lado, hay que dejar de depender de los políticos. La vida real es el empresario, un empresario que sabe que una crisis es también una oportunidad. Hay ejemplos importantes al respecto: un banquero ecuatoriano acaba de comprar un banco en Miami en medio de la pandemia.

Es hora de tomar el liderazgo de la economía, quitándoselo a los políticos.

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