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Entrevista Pbro. Jorge Mario Jaramillo

Padre Jorge Mario Jaramillo

¿Qué ventajas y oportunidades representa la unión de Colombia y Ecuador en una sola región para el Opus Dei?

Estos dos países tienen orígenes históricos comunes y comparten características culturales similares, de manera que se trata de una unión razonable. Además, la facilidad de los viajes y la ayuda de las tecnologías de información permitirán una mayor cercanía de las personas y una ágil toma de decisiones.

Pienso que la principal ventaja, querida por el Prelado del Opus Dei, es hacer más ligeras las estructuras de gobierno. Así se consigue que algunos laicos y sacerdotes, que antes se dedicaban a la coordinación de las labores de la Obra, se ocupen directamente de la formación espiritual de otros.

La unión hará posible el mutuo enriquecimiento de los apostolados del Opus Dei en Colombia y Ecuador, puesto que se trasladarán experiencias positivas de un lugar a otro, se producirán muchas sinergias y seguramente se harán actividades en conjunto.

¿Cómo podrían colaborar las obras corporativas de la Universidad de la Sabana y la Universidad Hemisferios?

El principal apostolado del Opus Dei es el que realiza cada uno de sus fieles en su entorno familiar y profesional. Las labores corporativas son ecosistemas donde ese apostolado se favorece y desde donde se produce un mayor impacto evangelizador, en el ámbito escolar, universitario, asistencial, etc., siempre desde el respeto a la libertad y en un ámbito de encuentro y diálogo.

La Universidad de La Sabana en Bogotá y la Universidad Hemisferios en Quito tienen órganos de gobierno independientes de las autoridades de la Prelatura, aunque reciben la orientación y consejo necesarios para vivificar cristianamente esos planteles. Estoy seguro de que sus directivos y profesores se pondrán de acuerdo para intercambiar experiencias, plantear proyectos de investigación y publicaciones conjuntas, facilitar la movilidad internacional de los estudiantes, entre muchas otras formas de cooperación.

Estas dos universidades tienen una historia y desarrollos distintos, además de que la legislación universitaria de Colombia y Ecuador tiene diferencias sustanciales. Pero como las anima un espíritu común, que es el propósito de aportar a la sociedad una visión cristiana desde el ámbito universitario, podrán ayudarse mutuamente de formas que ahora es difícil vislumbrar en su totalidad.

¿Qué valores compartidos podrían promocionarse para vivir la unidad entre los miembros del Opus Dei de Colombia y Ecuador?

La unidad entre los fieles de la Obra se produce en primer lugar en el ámbito de la Comunión de los santos. Es decir, se trata de una unión espiritual y fraterna fundamentada en la filiación divina, que lleva a ser contemplativos en medio del mundo, no sólo en los ratos de oración, sino en todo momento: en el trabajo y en el descanso, en el fragor de la calle, en la vida familiar, en las actividades sociales, en el cuidado de las cosas pequeñas, en las múltiples y menudas incidencias de la vida corriente.

Además, esa unidad se manifiesta en compartir afectos y sentimientos de aprecio de unos por otros. Desde el momento mismo en que se anunció la creación de la nueva circunscripción, he recibido mensajes de muchas personas de Colombia y Ecuador que manifiestan su alegría al comprobar que Dios les está ensanchando el corazón para que quepan todas las personas y labores del Opus Dei en los dos territorios.

De entrada, veo importante fomentar el conocimiento más profundo de las realidades de ambos países, de tal forma que se vayan reconociendo todas las cosas que nos unen y comiencen a nacer iniciativas conjuntas.

¿Cómo ve Ecuador y la Universidad Hemisferios, como escenarios potenciales de apostolado?

En mi primera visita al Ecuador he comprobado que hay una gran cantidad y variedad de personas y labores apostólicas promovidas bajo el influjo del mensaje de San Josemaría. Me alegra ver que el espíritu del Opus Dei es el mismo que he conocido en otros países.

El mensaje de la santificación a través del trabajo y las circunstancias cotidianas es apto para cualquier contexto cultural y social. Las iniciativas que se han puesto en marcha en el Ecuador desde hace setenta años reflejan la idiosincrasia de este país tan rico y diverso. El potencial para seguir llevando a cabo labores de apostolado es inmenso.

Veo a la Universidad Hemisferios como una institución joven que, aunque ha madurado en estos casi veinte años, está llamada a crecer y a desarrollarse en tamaño y calidad hasta límites insospechados. La amplitud de miras con la cual hay que seguir impulsando esta iniciativa debe ser como aquella expresada por San Josemaría cuando alguien le dijo que le parecía inmenso el océano, y él respondió: «pues a mí me parece pequeño».

Para una persona del común ¿qué debería significar una obra corporativa como la Universidad Hemisferios?

Como se trata de una institución de saber superior, la Universidad Hemisferios debe ser reconocida por su calidad académica, por su aporte a la sociedad en la creación y trasmisión de conocimiento, y por la solución de problemas reales del entorno.

Por su condición de obra corporativa del Opus Dei, deberá reflejar la excelencia con la que trabajan las personas que componen la comunidad universitaria. Además, todos –profesores, alumnos, directivos y personal de apoyo– están invitados a esforzarse por hacer vida el ideario que anima a esta universidad.

Ese esfuerzo lo debería reconocer una persona del común en aspectos tan sencillos como el cuidado de las instalaciones, el buen trato que recibe en el campus, la alegría que se trasmite y el sentido de humanidad con el que se vive cotidianamente en la universidad. Seguro que en estas materias se puede seguir aprendiendo y mejorando.

¿Qué debería tener en cuenta la Universidad Hemisferios en su propósito de querer transformar la sociedad, con calidad académica y tono humano?

La Universidad Hemisferios debe aspirar a grandes ideales. Gracias a Dios, eso es lo que he percibido en las personas que he conocido.

En el dimensionamiento de una institución, de ordinario lo que hace la diferencia no es tanto su antigüedad, sino la claridad con la que se desarrolla el propósito de largo plazo. Si ese propósito fundamental se alimenta, si se persigue con constancia, el tiempo no hace más que comprobar lo acertado de la misión.

Para transformar la sociedad, una universidad como ésta debe plantearse la pertinencia de sus programas en relación con el entorno que desea impactar, de modo que el foco esté apuntando en la dirección correcta. Y tiene que ser consciente de que el principal factor de calidad de una universidad se encuentra en sus profesores; por eso debe apostarle a la preparación, formación y acompañamiento de los docentes e investigadores, con visión de futuro.

Una cualidad personal y una profesional que debería tener todo profesor de una obra corporativa como la Universidad Hemisferios, sin importar su modalidad de contrato.

La búsqueda de la coherencia de vida es importante para sentirse a gusto en una institución que se funda en valores como los que inspiran a la Universidad Hemisferios. En cuanto a las cualidades profesionales pienso que, independientemente de la dedicación y el tipo de vinculación que se tenga, todo colaborador necesita vibrar con lo que se hace en una institución de saber superior: acrecentar el conocimiento, crearlo y trasmitirlo con pasión a las nuevas generaciones.

¿Cómo se podrían abordar los problemas sociales como la revolución sexual, el crecimiento poblacional o el deterioro ambiental, entre otros, en los diferentes ámbitos de la universidad?

El principal aporte que puede hacer la universidad a los problemas sociales se da en el ámbito de la reflexión intelectual, que conduce a la propuesta de soluciones con un abordaje interdisciplinar. Los temas por los que se me pregunta son aspectos muy vigentes del ser humano de hoy y, por lo tanto, su estudio no se puede eludir en una institución de saber superior.

Como se trata de aspectos que pueden ser abordados desde perspectivas contrapuestas, conviene evitar las posturas a priori y las calificaciones personales a quienes defienden determinados puntos de vista. En una universidad como ésta, es mucho lo que se puede aportar en la discusión académica que parte de un estudio serio de una antropología de base cristiana. Sin perder de vista que, en ocasiones, el trato respetuoso y abierto hace más que muchos argumentos.

En el caso de los jóvenes, el ejemplo de sus profesores y una actitud de acogida son esenciales para que nadie se considere excluido y todos en la comunidad universitaria se abran a la discusión de las ideas y a formas de vida congruentes con los valores fundantes de la universidad.

¿Cómo podría la Universidad Hemisferios enfrentar los nuevos desafios que genera la falta de sentido y la consecuente depresión en algunos jóvenes universitarios?

La soledad es uno de los posibles males de una sociedad tan centrada en las necesidades individuales, y esto afecta de modo particular a los jóvenes. Por las heridas que sufren a veces las familias, por el hecho de que los hogares son ahora más pequeños y cada uno tiene que dedicarse intensamente a sus propias ocupaciones, hoy es más difícil encontrar apoyos cercanos. Todos en la sociedad tenemos que contribuir para que nadie se sienta solo, comenzando por el ambiente universitario.

Para un joven estudiante, sus compañeros de universidad, sus profesores o la experiencia en el campus se convierte en parte esencial de su vida. En la medida que se sienta la cercanía, es posible evitar problemas que puedan conducir a la falta de sentido. En cuanto a la depresión, ésta no es causada solo por factores exógenos, sino también por predisposiciones biológicas. En estos casos, conviene proporcionar ayudas especializadas. Sin embargo, hay medios sencillos que pueden prevenir muchas cosas. Pienso en el asesoramiento académico que se ofrece en la Universidad Hemisferios, en el acompañamiento espiritual o en la presencia permanente del Señor en la capilla universitaria.

¿Cómo podría la Universidad Hemisferios integrar a los padres de familia, sin que sus hijos vean estas acciones como invasiones a su privacidad?

Hay una tendencia mundial a involucrar cada vez más a los padres en la etapa universitaria de sus hijos, especialmente en los primeros cursos. Antes se pensaba que ese acompañamiento era propio de la edad escolar y que la vida universitaria implicaba una cierta emancipación del entorno familiar. La verdad es que hoy en día los padres quieren participar del crecimiento de sus hijos, incluso cuando éstos han crecido.

Se pueden encontrar modos acordes con la etapa universitaria para que los padres sigan pendientes de sus hijos. Suelen agradecer que se les abra horizontes en temas como los métodos de estudio, el aprovechamiento del tiempo libre o la orientación profesional, que luego puedan conversar en el ámbito del hogar. Y también que se les dé luces sobre problemáticas complejas en esa época de la vida de sus hijos.

Padre Jorge Mario Jaramillo

Quiero agradecer esta entrevista, que me permite hacerme presente desde el primer momento en la comunidad académica de la Universidad Hemisferios. Para mí es un honor hacer parte de esta institución en calidad de Canciller. Mi función será de acompañamiento y de cercanía. Desde ya tengo muy presentes en mis oraciones a todas las personas de la Universidad, con sus proyectos, sus sueños y sus preocupaciones. Acudo a San Josemaría, inspirador de esta iniciativa, para que aquí cunda la alegría de sacar adelante una institución de saber superior que contribuya al desarrollo del Ecuador.

Pbro. Jorge Mario Jaramillo
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