El dilema sobre la existencia de una identidad europea sigue generando debates largos y complejos, especialmente dentro del campo de las Relaciones Internacionales.

En verdad, cuando hablamos de una identidad europea, nos referimos a una subjetividad que surge de múltiples subjetividades; de ahí la importancia de estudiar el self europeo, no solo como un ethos comunitario resultado de las interacciones entre las unidades que conforman su conglomerado cultural, sino también como una noción predominante que ha evolucionado y ha logrado perdurar como parte de un sistema en el que, históricamente, las relaciones con los Otros han sido fundamentalmente conflictivas.
En un esfuerzo por reducir las posibilidades de conflicto y fomentar un entorno pacífico que garantice un proceso de integración eficaz, Europa ha reconocido que su seguridad va más allá de lo que ocurre dentro de sus propias fronteras.
En consecuencia, la participación de la Unión Europea en el sistema internacional ha aumentado de manera constante hasta los acontecimientos geopolíticos de 2022, que pusieron de relieve la necesidad de encontrar nuevas orientaciones para definir una política exterior específica en materia de seguridad y defensa, dando lugar a la Brújula Estratégica y, quizás, a una Unión Europea plenamente desarrollada y preparada para defender su identidad latente.
Lee el artículo de la autoría del Msc. Pablo Begnini, en versión ingles Aquí