Cuando se habla del prestigio de una universidad, muchas veces se piensa en rankings, infraestructura o acreditaciones. Sin embargo, el verdadero indicador de calidad está en otro lugar: en las personas que se forman en sus aulas y en el impacto que logran generar en la sociedad.
En la Universidad Hemisferios, el valor de nuestra formación se refleja precisamente en el recorrido de nuestros graduados. Son profesionales que no solo destacan por su preparación académica, sino también por su criterio, su ética y su capacidad de asumir retos en entornos cada vez más complejos.
Un ejemplo de ello es Mario Sebastián Yépez Arrata, ingeniero comercial graduado de la UHE, cuya trayectoria ilustra cómo una formación integral puede traducirse en liderazgo profesional y crecimiento personal. Durante su paso por la Universidad vivió una experiencia exigente y desafiante, marcada por la autoexigencia, el aprendizaje constante y la construcción de amistades y vínculos que siguen acompañando su desarrollo hasta hoy.

Su transición al mundo profesional comenzó incluso antes de graduarse. Gracias al programa de internships de la UHE, inició su carrera en IBM, una oportunidad que impulsó decisivamente su inserción en el mercado laboral. Desde entonces, su trayectoria ha estado marcada por la capacidad de aprender, adaptarse y asumir nuevos desafíos.
A lo largo de su carrera ha ocupado posiciones relevantes en organizaciones como Marathon Sports, donde inició como asistente de gerencia comercial y años después regresó como Regional Brand Manager. Su visión internacional se fortaleció durante su maestría en Barcelona, etapa en la que también trabajó en una empresa de marketing, ampliando su perspectiva global.
De regreso en Ecuador, combinó la docencia en la Universidad Hemisferios con su trabajo en Contapp, empresa fundada por exalumnos de la UHE, y posteriormente asumió nuevos retos en el sector fintech. Hoy se desempeña como Regional Sales Manager en HONOR, liderando procesos comerciales en un entorno altamente competitivo.



Cuando Mario reflexiona sobre su formación, destaca que el verdadero valor de su experiencia universitaria no estuvo únicamente en los conocimientos técnicos —que hoy aplica en su trabajo diario— sino en algo más profundo: la formación en virtudes y principios. Humildad, resiliencia, capacidad de adaptación, honestidad e integridad son aprendizajes que hoy orientan su toma de decisiones como profesional y como líder.
Historias como la de Mario muestran que el impacto de una universidad no se mide solo dentro del campus, sino en la huella que sus graduados dejan en las organizaciones, en la economía y en la sociedad.
En última instancia, el prestigio de una universidad se construye a través de sus egresados. Y son ellos —con su trabajo, liderazgo y visión— quienes demuestran cada día dónde realmente vale la pena estar.